¿Queréis dar una vuelta en mi dinosaurio? empieza diciendo el genio creador detrás de este dinosaurio de “metal” que se mueve como si fuera una bicicleta, pero que no necesita de pedaladas para avanzar lo que lo hace mucho más confortable, no nos engañemos.
Un T-Rex de casi tres metros que este padre construyo para su hija y con el que ella se pasea por las calles de su vecindario sabiendo que, sin margen de error, nadie pueda decirle aquello de “pues mi bici mola más”.
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