No son Leonardo DiCaprio y el oso de The Revenant, pero bien podrían serlo.
Al parecer y por la reacción de nuestro hombre en pánico, apenas le dio tiempo siquiera a comprobar que, efectivamente, el oso del que tan rápido corría atemorizado, no era más que su amigo haciéndole un pequeño trolleito.
Publicar un comentario